ABUNDANCIA 3
La mejor victoria es aquella en la que ganan todos. (Salomón)
El viejo
paradigma de Economía afirmaba que si una persona obtenía una ganancia, otro
ser, en alguna parte del mundo tenía necesariamente que experimentar una
pérdida de la misma cuantía. Daba igual que se tratase de dinero u otro bien
tangible porque, en realidad, se estaba haciendo referencia a un mundo de
recursos limitados. Por ejemplo, en un planeta en el que existen 100 personas y
hay 100 manzanas, si una de ellas come 3 unidades, lo está haciendo a costa de
otras dos que necesariamente carecerán de su particular manzana. A este modelo
de pensamiento se denominaba “ganar-perder”, es decir, que si alguien
gana, simultáneamente alguien pierde. Sin duda, un modelo mental que señalaba
una conciencia de escasez.
Actualmente
sabemos que los recursos no son necesariamente limitados. La investigación y el
desarrollo sostenido propician la nuevas fuentes de energía y factores
de riqueza renovables. En este sentido, el nuevo paradigma se denomina ganar-ganar
y viene a decir que cuanta más riqueza se crea, más se estimula, a su vez,
la ganancia general de todos aquellos con que ésta interacciona. Un ejemplo
suele atisbarse cuando se observa que las tendencias de crecimiento no sólo
afectan a una empresa, sino a todo el sector de la misma actividad.
Cuanto
mayor es el número de personas que realizan una determinada práctica, mayor es
la influencia de energías sutiles, también llamadas campos morfogenéticos, que
movilizan la totalidad. Por ejemplo, cuanta más gente conduce, aprende
Informática, practica Aeróbic o se ejercita en la Meditación , más fácil
resulta aprender dicha técnica a los nuevos principiantes que se inician. Lo
mismo sucede con las actividades comerciales, por ejemplo, cuantas más
librerías existen en un barrio, más cantidad de libros se venden en el conjunto
final e todas.
Dejando a
un lado la economía de los cuántos y abordando la índole esencialista de
las cosas, se puede afirmar que, ante los problemas de desigualdad en el mundo,
es posible encontrar soluciones tan justas como luminosas en las que todas las
partes ganen. Aunque no lo parezca, todo ser humano es capaz de generar riqueza
para sí mismo y el conjunto.
Finaliza la
era del vencedor y el vencido. Todos ganan y son vencedores en su particular
resultado, aunque, a veces, para cada una de las partes, el hecho de ganar
señale aspectos diferentes. La victoria es global y el Universo es un juego de
interdependencias en las que todo afecta a todo y es, a su vez, causa de
todo. Cualquier victoria puede beneficiar simultáneamente al ego y al alma,
al cuerpo y a la mente, a la parte y al todo. El nuevo objetivo está en
cultivar un modelo de pensamiento que tenga en cuenta a todas las partes y
enfoque la energía de manera, no sólo particular, sino también global. Es
decir, un patrón de crecimiento integrador e incluyente.
El antiguo
modelo mental de carácter excluyente, formulado en “agrio-o-dulce”, ha
sido superado en la nueva integración “agrio-y-dulce”, es decir, agridulce.
Una energía de síntesis que compatibiliza lo que era anteriormente
considerado como incompatible. Se trata de un aspecto integrador del que se
vale la Evolución
para saltar a un nuevo estadio de conciencia que contenga implícito los
anteriores y, además, exprese una
cualidad distinta y mayor que la simple suma de sus partes. Un paradigma de
pensamiento y creación de realidad en el que todos juegan y todos ganan.




